Desmaquillar, consiste en limpiar cada día la piel de todas las impurezas: he aquí la primera etapa ineludible del programa de cuidados faciales.
A este ritual cotidiano, debe asociarse una pausa de 10 minutos una o dos veces por semana para la aplicación de una mascarilla específica. La piel recibe los principios activos, se purifica y recupera el esplendor.
Las mascarillas proporcionan a la piel el máximo de principios activos en un tiempo mínimo. Al dilatarse los poros, los agentes activos presentes en cada fórmula absorben fácilmente y actúan inmediatamente sobre las carencias de la piel.